De cómo un tartar y un correo me hicieron inmensamente feliz.

Hoy tocaba entrada. Tocaba porque sí, que ya sabéis que aquí mucho orden no hay. Iba a presentaros otra de nuestras marcas con talento made in Spain y a recordaros que para regalar a mamá, los envíos son gratis. 

Pero es que anoche recibí una sorpresa que me hizo muy feliz:

Lo bueno del  pueblito (tiene más cosas buenas y también las iré contando) es que las casas tienen grandes patios. Hemos preparado el nuestro con palés y esas cosas de Pinterest. Y como anoche la temperatura estaba bastante templada (así el chaparrón que está cayendo hoy) se me antojó cenar allí un fabuloso tartar de langostinos que al darling le salió especialmente rico. En esta casa somos cocinillas y sanos, todo lo que podemos.

El caso es que ahí estábamos el darling, Cohete, Totó, el tartar y yo. Y en una recaída en mi mala costumbre de mirar el teléfono mientras como, apareció un correo que hizo que me levantase de la mesa y me marcase un zapateao.

Hola!

Vengo siguiendo tu página de un tiempo a esta parte y simplemente quería comentarte que me encanta tu ideal de vida, de dedicarte a lo que te apasiona, y a hacerlo con creatividad y alevosía 🙂
Muchas gracias por el ratito, y muchisimo ánimo con todo lo que llevas a cabo!
Muchas gracias por el ratito, y muchisimo ánimo con todo lo que llevas a cabo!

Era María, y no la conozco de nada (mejor para ella porque si la tengo delante le pego un abrazo que la dejo sin respiración un par de minutos). Y no, no recibo correos así cada día, ni cada semana, ni cada mes. Y si los recibiese me volvería loca con cada uno.

No sé si sabré explicar cómo es de relevante para mi no sólo que me siga, si no que me escriba estas palabras. Que no son palabras; no, no, no!!! Son un empujón. Porque me apetece contar que detrás de tanta foto bonita, iconos y enlaces a la shop, una flaquea mucho. Pero mucho. Y tiene miedos y dudas; la incertidumbre es el pan de cada día. Que alguien desde el otro lado haya querido decirme que le gusta lo que hago y que lo estoy haciendo bien es, realmente, un regalo.

Y así es como una noche templada con un tartar, la compañía del darling y mis dos perretes fueron, gracias a su correo, la mejor noche de lunes que recuerdo.

Las gracias se me quedan cortas, pero es la única palabra que tenemos para esto.
Un abrazo fuerte, a todas las que estáis ahí detrás.

 

 

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