Si voy a salir de mi zona de confort, necesitaré un baño muy limpio.

Me saqué el carné de conducir a los 18 años (de estas cosas que haces porque toca). Y nada, llegué yo a mi casa con el aprobado a la tercera y llevé a mi padre de paseo por la carretera del pueblo… Estuve tan cerca de estamparme contra el tractor de delante que cuando ese Renault 9 se fue al desguace (muchos) años después, todavía guardaba las uñas clavadas de mi padre en el asiento. Sigue leyendo

Nada, mujer, si es sólo un detalle…

La de veces que habremos soltado esta frasecita cumplida agachando la mirada en plan santísima y sonriendo mientras nuestros carrillos se ponían dulcemente colorados… por no decirle a la otra parte “mira, Paqui, que complicao es regalarte, hija, que na’ te gusta y tó lo cambias y yo es que quería agradecerte que eres más maja que las pesetas, pero que trabajo me has dao, chiquilla”.

Y es que es de bien nacidos ser agradecido que ya lo decía mi madre, la tuya, y todas las abuelas por lo siglos de los siglos, y el vecino del quinto y tu tío cuando venía de Pamplona. Lo que pasa es que algunas veces pues se nos complica la ecuación porque piensas en un detallín y todo te parece poco, o se va de presupuesto, o no sabes si es de su agrado, o crees que de eso ya tiene cientos. Sigue leyendo