Si voy a salir de mi zona de confort, necesitaré un baño muy limpio.

Me saqué el carné de conducir a los 18 años (de estas cosas que haces porque toca). Y nada, llegué yo a mi casa con el aprobado a la tercera y llevé a mi padre de paseo por la carretera del pueblo… Estuve tan cerca de estamparme contra el tractor de delante que cuando ese Renault 9 se fue al desguace (muchos) años después, todavía guardaba las uñas clavadas de mi padre en el asiento.

Así que con esta entrada triunfal en el mundo de los Fitipaldis, mi señor padre mantuvo durante meses un férreo control sobre mis paseos en cuatro ruedas. Si yo cogía el coche, él venía de copiloto.  Se pensaría que las avenidas del pueblo eran un rally y yo, Carlos Sainz… Habría que sumar a estas dificultades que, por los años del automóvil, la dirección no tenía nada de asistida, más bien resistida, y aparcar era un auténtico cuadro. Bien sabe Dios que si yo no tengo los tríceps colganderos es por la cantidad de aparcamientos frustrados que practiqué con mi limusina.

Lo que no tardó en ocurrir es que entre el copiloto, la dirección resistida y el aire a condición (a condición de que bajases o subieses la ventanilla), me retiré del mundo del motor.

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*Mi primera foto de instagram. Oigan.

No sé en qué momento de la vida, la seguridad va dejando hueco a los miedos. La incertidumbre te tensa, los nervios se agazapan en el estómago y miras tu existencia con ese repelús que dan los barrancos, los balcones del décimo piso o los suelos de cristal (maldigo a la persona que le vio la gracia decorativa a esto).

Ya me lo avisaba mi madre: “Isa, yo era como tú. Y con la edad te desinflas…” Claro, la mujer veía que yo era una sabihonda, mu flamenca y mu torera, que le retiraba la palabra si no me compraba todos los conjuntos que me gustaban de Mayoral y encima se lo justificaba con un despliegue argumental que mi Señora siempre ha pensado que yo sería abogada, porque leyes no me faltaba ni una.

Y ahora le hago la ola a mi Santa. Toíta la razón. Yo ya lo veía venir pero es que ayer fue un día absolutamente revelador:

398H

*Foto Gratisography

– LOS MIEDOS –

Parte 1, EL COCHE:

Como sabéis, tenía evento en Cáceres y tenía que ir sola. La vida se cuadró de tal manera que no había más posibilidad que irme en coche.

“Vale, bien. Hace tanto tiempo que no coges el coche, Isabelita hija, que bien podrías ponerte la L para que el resto de los conductores vayan avisados. Además, durante una hora: carretera secundaria, curvas, camiones y adelantamientos. ¡Curvas, camiones y adelantamientos!”

Con este discurso interno, ¿qué podía hacer? Ir al baño.

Parte 2, EL EVENTO:

A mí los eventos de montar tienda física no me gustan. Esa es la purita verdad. Y como no me gustan no los hago y hala, a trabajar al sofá. Pero un día, con esto de leer #tolrrato el temita de la zona de confort pues se me encendió la bombilla de que me iba a echar a las calles.

Así ya decidido, empezó mi cabeza a hervir: “qué me llevo, cómo coloco, cómo será el sitio, y cuánta gente irá. ¿Y si gusta y no tengo más cosas? ¿Y si no gusta y se me nota la cara de monguer? ¿Y el cambio? Ay, madrecita, el cambio. Que yo soy de letras. Pues uso la calculadora. ¿Pero la calculadora para restar 10 menos 5? Eso mal. Hay cosas que tengo que saber hacer. Bueno, mira no, calculadora y ya está porque voy a quedar peor si la cago”.

Y al final me fui a cagar, claro. Al baño otra vez.

– EL ENFRENTAMIENTO –

Parte 1, EL COCHE:

Más mal que bien, al final llegó el día y me monté en el coche y vamos a vé, pa’ que te hagas una idea de mi descomposición que pude ir 10 minutos a 80 en cuarta, ¿vale? (Esto no se lo he dicho al darling, no se lo digais vosotros). Y si conduces me preguntarás: chacha, ¿no oías el ruido del motor? Y yo te diré: pues no. Yo no oía ná más que mi cabeza con el runrún “yo a la grúa esa no la adelanto, yo no la adelanto, yo aunque sea voy a 50 y llego a las 7 de la tarde pero yo no adelanto. Bien sabe Dios que no. Que no, que no”.

Y notaba como los coches de atrás me odiaban. Cómo me adelantaban cagándose en mi familia cercana y hasta en los antepasados asiáticos que me dejaron en herencia los ojos chinos.

Descompuestita de los nervios, vaya. Hubiera ido al baño. Pero no podía, claro.

Parte 2, EL EVENTO:

Una de las partes importantes de lo que sería mi stand era la ropa de ChemikalX que llevaba con descuentos y que exponía en un burro. Pues el burro se me olvidó. Empezábamos bien.

Montando me dio tiempo a perder la mochila, a tirar todos los mapas al suelo, a olvidar que tenía que hacer inventario… Menos mal que hay gente mu’ bonita en esta vida y estaba allí mi amiga Julia que es de esas personas apañás y echadas pa’lante que me montó el tenderete en el tiempo que yo resoplé tres veces.

Hubiera ido al baño, claro. Pero para ese momento ya tenía las tripas limpísimas.

CONCLUSIÓN:

Ahora que he vuelto y escribo esto desde casa, con mis perros, que no he tenido ninguno de los accidentes de película de efectos especiales americana que me había montado en la cabeza. Ahora que ya sé que he dado el cambio perfectamente y que la gente está encantada en su casa con las cosas especiales que se compraron. Ahora que el coche está aparcado en la puerta y yo tengo el intestino tan limpio y la barriga tan plana que debería dibujarme abdominales con el contouringAhora me siento tan fuerte, tan empoderada, tan reafirmada que me cogía el coche y me iba a Andorra a montar un stand sin calculadora ni ná. Vaya, es que si mis miedos fuesen personas y abriesen ahora la puerta les gritaba ahú, ahú, ahúuu como en la peli de 300.

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*Foto Gratisography

Creo que desde ese momento nosécuándo en que mi vida cambió y pasé de ser una chica sobradamente segura a una señora con espíritu de flan Royal, mi intestino va a necesitar de unos baños bien limpios cada vez que se me ocurra la idea de sacar el piecito fuera de la zona de confort.

Pero es que, muy queridas mías, luego es taaaaaan guay, cuando lo haces y lo sacas pa’lante que, joder, creo que si Messi y CR7 leyesen esto entenderían de lo que hablo. Es que te da un poderío que ni un corte de pelo, ni tu canción favorita, chica.

Ni el Aquarius, ni la última de Enrique Iglesias. Lo que realmente te trae arriba es ganarle el pulso a los miedos, nena.

Yo ya, habiendo baños limpios, me apunto a lo que sea.

Si te apetece hablar sobre miedos, inseguridades y zonas de confort, me encantará charlar en comentarios, correo o redes. ❤

Gracias por leer,

Isabella.

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