Los hilos que comparten dos generaciones: bordar como terapia.

He confesado en anteriores ocasiones, especialmente en Instagram, lo que me gusta a mí un suplemento dominical. Así que mi madre que es muy servicial, los manga los domingos en el bar donde desayuna y los acumula en mi cuarto hasta mi siguiente visita. Al principio le daba cosa “por si el bar tenía cámaras” pero yo creo que ya le mola esa miaja de adrenalina. Sigue leyendo

Los bolsos hechos a mano por mujeres más bonitos del mundo.

Qué invento el del bolso, ¿eh? Madrecita, qué haría yo sin esos habitáculos colgantes para guardar cosas. Para guardar nivel Mary Poppins, que cuando te dispones a cambiar las cosas a otro que te va mejor con el look te das cuenta que habías empezado la mudanza. ¿Y de perder cosas dentro? De eso mejor no hablamos. Que ya no se cuántos  microinfartos he sufrido por supuesta pérdida de teléfono o de las llamadas que he hecho a mis amigas buscando hospedaje a altas horas de la noche porque no tenía llaves… Que resulta que si tenía pero estaban en el Narnia de mi bolso. Sigue leyendo

Si voy a salir de mi zona de confort, necesitaré un baño muy limpio.

Me saqué el carné de conducir a los 18 años (de estas cosas que haces porque toca). Y nada, llegué yo a mi casa con el aprobado a la tercera y llevé a mi padre de paseo por la carretera del pueblo… Estuve tan cerca de estamparme contra el tractor de delante que cuando ese Renault 9 se fue al desguace (muchos) años después, todavía guardaba las uñas clavadas de mi padre en el asiento. Sigue leyendo

Nada, mujer, si es sólo un detalle…

La de veces que habremos soltado esta frasecita cumplida agachando la mirada en plan santísima y sonriendo mientras nuestros carrillos se ponían dulcemente colorados… por no decirle a la otra parte “mira, Paqui, que complicao es regalarte, hija, que na’ te gusta y tó lo cambias y yo es que quería agradecerte que eres más maja que las pesetas, pero que trabajo me has dao, chiquilla”.

Y es que es de bien nacidos ser agradecido que ya lo decía mi madre, la tuya, y todas las abuelas por lo siglos de los siglos, y el vecino del quinto y tu tío cuando venía de Pamplona. Lo que pasa es que algunas veces pues se nos complica la ecuación porque piensas en un detallín y todo te parece poco, o se va de presupuesto, o no sabes si es de su agrado, o crees que de eso ya tiene cientos. Sigue leyendo

Marrakech, Essaouira y la magia de viajar.

Lo sabéis si me seguís en Instagram: me enamoré de una platanera y bebí cerveza de estraperlo cada noche. Sucedió en Marrakech hace apenas unos días, tan pocos que aun me estoy recuperando de la ruptura con esos troncos fuertes y altos coronados por unas hojas verdísimas y enormes… Ay, ¡platanera de mi amor!

Le regalé los billetes de avión al darling en Reyes porque no sabía cómo sorprender y ser original sin continuar llenando la casa de muñecos y otros objetos frikis de Star Wars. Y elegí Marrakech, además de porque los billetes eran una ganga (ay que vé, que tó lo tengo que contar), porque estaba dentro de mis destinos más deseados, quizá el que más. Sigue leyendo

¿Por qué envenenas tu cuerpo serrano?

Ya he contado por aquí, por ejemplo en este post  que hace un tiempo que cambié mi alimentación. Cambie la forma en que lo hacía y pasé de pensar que me cuidaba a cuidarme realmente, aumentó mi nivel de consciencia y me hice responsable de la energía que le estaba dando a mi cuerpo y por lo tanto a mi vida. Y ese cambio me llevó a otros igual de necesarios, como el de la cosmética,  y me hizo saber cosas que cambiaron para siempre mi rutina diaria. Porque… Sigue leyendo