De diseño, en edición numerada y personalizables. ¡Estas novedades son el regalo perfecto!

Tanto Pinterest, tanta casa bonita y miras pa’l lao y te encuentras tú gotelé, ¿verdad? Don’t worry, querida, es cosa normal no ajustarse a tanta perfección decorativa por el mismo motivo por el que no nos ajustamos a esos cuerpazos y biquinis estupendos del instagrán, de hecho más bien nos vertemos 😀

En mi casa hay gotelé y sin embargo no faltan ilustraciones, cojines, jarrones y platos bonitos allá por donde mires. Que una no es perfecta, pero tiene buen gusto. ¡Hombre, claro! Sigue leyendo

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La vida es pedalear…

He borrado 10 frases anteriores a esta. Yo creo que este post me va a costar… Quizá la fritura de mi cerebro ya no tiene solución. Quizá llevar más de 50 programas de La Vida Moderna me ha dejado un poco loqui… Pero han sido ellos, Berto Romero con su consultorio y David Broncano (and company) con La vida moderna, los que han hecho posible que no me precipitase de la vida en estas largas, larguíiiiiiisimas tardes de culopegaoalsofá para terminar esta web que os presento.

La próxima vez que anuncie en redes que cambio la página, haced el favor: coged una sartén grande y robusta y golpeadme en la cara hasta que me quede moñeca (La Vida Moderna dixit). Para que os hagáis una idea de la dureza de esta gesta: la semana pasada me di cuenta de que llevaba 3 DÍAS COMPLETOS, sin salir de casa. Ni al patio. Y si a eso le sumamos oír a Ignatius en bucle… vamos a ver, ¡yo he perdido lucidez! Sigue leyendo

Hola verano, nos pillas así de guapas.

Qué calorina. No les digo nada nuevo. Porque entre capturas de la app del tiempo, memes de Facebook, telediarios, periódicos y comentarios de todas las vecinas de la calle, nos ha quedado claro a todos: ojú, qué infierno.

Mientras les escribo tengo de fondo la banda sonora de un ventilador tochaco (o sea, muy grande, que no es que sea una marca japonesa 😀 ) que trajo el darling de urgencia hace un par de días. Con uno sólo no se puede dormir la siesta y que yo me quede trabajando en el salón así que acepté tener otro cacharraco de estos por la casa, que pega un viento de videoclip de Madonna y con el que a poco que hablase, me casaba.  Porque oye, qué gustete tener alguna forma de socorro en este pueblete donde me colocaron la piscina en la esquina del final del pueblo (y a la oficina de Correos en la otra, leches). Sigue leyendo

Os presento a mi abuela, Catalina.

*Aunque ustedes no se vayan a dar ni cuenta, yo me veo venir lagrimón con este post. Lo veo, veo…

Recuerdo que para cuando el colegio acababa, el calor en nuestra casa ya era insoportable. Así que me bajaba a la de mi abuela. En los últimos escalones ya notabas la brisa fresca como un salvavidas. Yo me sentaba en el suelo, que estaba helado, a mirar telenovelas que no entendía hasta que me quedaba dormida. El caso es que la imagen que tengo asociada a un mes de junio y a esa brisilla deliciosa es la de mi abuela sentada en su sillón, con las piernas en alto y un pañito encima donde ponía los hilos que iban trepando hasta sus agujas y con su tintineo incesante se iban convirtiendo en manteles, rebecas, colchas de verano y, por supuesto, adornos para el ajuar de su nieta. Mi abuela ha hecho ganchillo, por lo menos, por lo menos, desde que yo la conocí 🙂

Pero la vista le falló, aunque le quedasen las ganas, y hubo un día en que guardó los hilos y sus trapitos en el baúl gigante que hay a la entrada de su casa. No sé exactamente cuándo porque para entonces seguro que en mi casa ya teníamos aire acondicionado y yo una edad en la que el ganchillo ya no me interesaba nada.

Y años después de que se le fuera la vista, se le fue la cabeza. Y ya no importaba el calor, ni el frío, todos nos bajamos a vivir a su casa. Sigue leyendo

¡Marchando una bien fresquita de novedades!

Recuerdo con nostalgia esos años en los que sólo con pensar en junio te hacían los ojos chiribitas, al estilo Marujita Díaz. Pero ay Diosito lo que ha cambiado el panorama… vacaciones de verano tururú. Yo este 2016 pienso en junio y se me abren las carnes, oigan, con una web en eterna construcción que me trae por la calle de las Amarguras. Sueño con despertar un día, abrir el panel y que los más de 300 productos estén colocados en su sitio, con fotos descripciones y traducciones hasta en chino mandarín. Sigue leyendo

Los bolsos hechos a mano por mujeres más bonitos del mundo.

Qué invento el del bolso, ¿eh? Madrecita, qué haría yo sin esos habitáculos colgantes para guardar cosas. Para guardar nivel Mary Poppins, que cuando te dispones a cambiar las cosas a otro que te va mejor con el look te das cuenta que habías empezado la mudanza. ¿Y de perder cosas dentro? De eso mejor no hablamos. Que ya no se cuántos  microinfartos he sufrido por supuesta pérdida de teléfono o de las llamadas que he hecho a mis amigas buscando hospedaje a altas horas de la noche porque no tenía llaves… Que resulta que si tenía pero estaban en el Narnia de mi bolso. Sigue leyendo