Los hilos que comparten dos generaciones: bordar como terapia.

He confesado en anteriores ocasiones, especialmente en Instagram, lo que me gusta a mí un suplemento dominical. Así que mi madre que es muy servicial, los manga los domingos en el bar donde desayuna y los acumula en mi cuarto hasta mi siguiente visita. Al principio le daba cosa “por si el bar tenía cámaras” pero yo creo que ya le mola esa miaja de adrenalina. Sigue leyendo

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Lo bonito, si es bueno, es lo mejor.

El domingo salí a desayunar con mi madre, que algún gusto tenía que darle después de tenerla todo el finde con la aguja para terminar vuestros encargos. El caso es que nos encontramos con una simpatiquísima mujer, Loli, que años atrás atendía la tienda más bonita de ropa infantil de mi pueblete: Mimo.

Con sus escaparates yo soñaba y mi madre sufría, porque era la que pagaba, y con sus conjuntos me gané la aclamación de familia y allegados haciendo mis pases de modelos en cualquier lugar que se terciase. Era una niña fina (porque no comía, que tardé tres horas en terminarme un melocotón) y bien vestía (para pena de mi padre que llevaba el sueldo a casa). Sigue leyendo

Marchando un variado (de novedades).

Hoy os traigo un mezclaíto, como aquellos discos de Caribe Mix o Los Pitufos Makineros que además, os va a traer más recuerdos noventeros:

Corría 1995 (año arriba, año abajo) subida en el Supercinco rojo de mi padre al que todos llamábamos Totó (ponerle nombre a un coche sólo puede significar que más que lata con motor, es familia). No había cerrado la puerta y ya estaba metiendo a golpes”la cinta” de los Pitufos en el cassette y mi padre, muy de Beatles, aguantando la pedrada hasta que llegábamos al destino. La persona que mezcló las voces de elio de enanos azules con música mákina estaba muy cerca de Satanás.

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Una palabra muy poderosa: CONECTAR.

Cristina, de La Espaciera, vuelve al blog con un post muy inspirador. Leerla es la suerte de poder imaginarme en los sitios que describe. Oler madera en el fuego. Retroceder a la infancia de una. Al verde de los campos, a la vida en el pueblo. Bueno, yo esto lo disfruto a diario. Justo mientras escribo oigo a mis vecinos hablar abajo, en la puerta, sobre las pequeñas cosas de la vida mientras el sol de este agradable veroño les calienta el rostro.

Por eso os recomiendo que no os perdáis este viaje, esta conexión. Sigue leyendo

El diseño te cambia la vida. La laboral también.

Últimamente, me asaltan #tolrrato artículos que hablan de Amancio Ortega: quién era, quién es, qué soñaba, qué hizo y cómo gana pastaca de la buena. Y que es rico, riquísimo, lo sabes. Pero que empezó trabajando de chico de los recados a los 14 años seguro que se te escapaba.

En los tiempos que nos ha tocado luchar, el puesto de “chico de los recados” está tan demandado como la chaqueta amarilla de Zara. Buscar trabajo es bastante más jodido que hacerse con todos los Pokémon y diseñar un currículum bueno, bonito y exitoso es la nueva Piedra Filosofal.

“¡Pues vamos buenos!” me dirás tú,”qué panorama”.

Nada de lamentaciones, porque Rebeca Canal de Currículum(v) nos ha escrito un post para reafirmar nuestro lema, “EL DISEÑO TE CAMBIA LA VIDA”. Rebeca se estrena como colaboradora en el blog y tiene mucho que contar sobre CV, portafolios y cartas de presentación. Lo suyo es el buen diseño.

Si estás buscando trabajo, keep calm y aprende con Rebeca. Sigue leyendo

Gente guay, proyectos geniales: La Espaciera.

Me da a mi, que esto de marca conoce marca, marca se enamora de marca se va a repetir a menudo gracias al maravilloso mundo Instagram…

Con la gloriosa venida de Septiembre, volvemos a la sección que os presentaba en la newsletter este verano “Gente guay, proyectos geniales”. Aquí os enseñaré marcas, tiendas, estudios, mercados, proyectos en general que molan mucho, muchísimo y son tan pequeñitos que se pierden entre la selva 2.0. 

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Gente guay, proyectos geniales: Rebecca y Currículum (V).

http://www.curriculumuve.com

Escribí mi biografía en la shop pensando que nadie iba a pinchar en esa pestaña. Que eso sólo lo hacía yo, la versión 2.0 de la vieja del visillo, oigan. Yonki de las historias que soy…

Pero resulta que nanai, que no era la única. No estaba sola. Y lo supe porque comencé a recibir correos con el asunto “A mi también me gusta hablar”. Esa era la señal. ¡Otra que había pinchado en la pestaña!  Decía en voz alta: “toma ya, esta también casca por los codos”, y se me iluminaba el rostro.

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