Los bolsos hechos a mano por mujeres más bonitos del mundo.

Qué invento el del bolso, ¿eh? Madrecita, qué haría yo sin esos habitáculos colgantes para guardar cosas. Para guardar nivel Mary Poppins, que cuando te dispones a cambiar las cosas a otro que te va mejor con el look te das cuenta que habías empezado la mudanza. ¿Y de perder cosas dentro? De eso mejor no hablamos. Que ya no se cuántos  microinfartos he sufrido por supuesta pérdida de teléfono o de las llamadas que he hecho a mis amigas buscando hospedaje a altas horas de la noche porque no tenía llaves… Que resulta que si tenía pero estaban en el Narnia de mi bolso. Sigue leyendo

Nada, mujer, si es sólo un detalle…

La de veces que habremos soltado esta frasecita cumplida agachando la mirada en plan santísima y sonriendo mientras nuestros carrillos se ponían dulcemente colorados… por no decirle a la otra parte “mira, Paqui, que complicao es regalarte, hija, que na’ te gusta y tó lo cambias y yo es que quería agradecerte que eres más maja que las pesetas, pero que trabajo me has dao, chiquilla”.

Y es que es de bien nacidos ser agradecido que ya lo decía mi madre, la tuya, y todas las abuelas por lo siglos de los siglos, y el vecino del quinto y tu tío cuando venía de Pamplona. Lo que pasa es que algunas veces pues se nos complica la ecuación porque piensas en un detallín y todo te parece poco, o se va de presupuesto, o no sabes si es de su agrado, o crees que de eso ya tiene cientos. Sigue leyendo

Marrakech, Essaouira y la magia de viajar.

Lo sabéis si me seguís en Instagram: me enamoré de una platanera y bebí cerveza de estraperlo cada noche. Sucedió en Marrakech hace apenas unos días, tan pocos que aun me estoy recuperando de la ruptura con esos troncos fuertes y altos coronados por unas hojas verdísimas y enormes… Ay, ¡platanera de mi amor!

Le regalé los billetes de avión al darling en Reyes porque no sabía cómo sorprender y ser original sin continuar llenando la casa de muñecos y otros objetos frikis de Star Wars. Y elegí Marrakech, además de porque los billetes eran una ganga (ay que vé, que tó lo tengo que contar), porque estaba dentro de mis destinos más deseados, quizá el que más. Sigue leyendo

¿Cuánto talento cabe en Barcelona?

Barcelona es la ciudad más turística de España. Esto lo sabías, ¿no? ¿Y sabías que es la cuarta ciudad del mundo con más selfies? Sólo detrás de Londres, Nueva York y Amsterdam. Gran parte de ellos en el Parque Güell, que es el lugar más fotografiado de nuestro país. Una ciudad tan maravillosa guarda montón de curiosidades que te recomiendo investigar. Algunas son fascinantes y otras muy divertidas 🙂

Si has tenido la suerte de pasearla (no digamos ya de vivir allí) habrás notado que está llena de gente, llenísima. Todo el tiempo, todo el año. De hecho, cuando nos preguntan, ¡los propios turistas nos molestamos de que seamos tantos! Y sin embargo no importa cuanta gente la transite, hay inspiración para todos. Su energía no se consume. Porque eso es lo que pasa con Barcelona, que inspira. Que te llena de vida, te renueva las ganas, te estimula la creatividad… A mi parecer, es la mejor ciudad para ser creador. De algo, de lo que sea. Fotos, música, pan, cerámica. Todo se recibe en Barcelona. Artesanos del barro en el Born, músicos en el Raval, fotógrafos en Gràcia, chefs en la Barceloneta, publicistas en Sant Antoni… Sigue leyendo

Lo bonito, si es bueno, es lo mejor.

El domingo salí a desayunar con mi madre, que algún gusto tenía que darle después de tenerla todo el finde con la aguja para terminar vuestros encargos. El caso es que nos encontramos con una simpatiquísima mujer, Loli, que años atrás atendía la tienda más bonita de ropa infantil de mi pueblete: Mimo.

Con sus escaparates yo soñaba y mi madre sufría, porque era la que pagaba, y con sus conjuntos me gané la aclamación de familia y allegados haciendo mis pases de modelos en cualquier lugar que se terciase. Era una niña fina (porque no comía, que tardé tres horas en terminarme un melocotón) y bien vestía (para pena de mi padre que llevaba el sueldo a casa). Sigue leyendo

¿Hasta dónde llega el amor de madre? ¡Novedades!

Buh. Mu lejos, mu lejos, mu lejos. El amor de madre no conoce fin. Una madre por una hija puede verse metida en líos gordos como bordar sudaderas a mano y otras mil historias que se le ocurren a una y a las que su señora madre dice: pues claro, hija, yo te lo hago.

El salón de mi casa, 4 de la tarde. Mi padre se afana en enseñarme matemáticas y mi madre borda. Mientras mi padre resopla desesperado por mis bajas cualidades para los números le pregunto a mi madre qué hace: esto, una mantelería para Fulanita; aquí unas sabanitas, que Nosequién va a ser madre; aquello un cuadro para la cocina de TalycualSigue leyendo