La vida es pedalear…

He borrado 10 frases anteriores a esta. Yo creo que este post me va a costar… Quizá la fritura de mi cerebro ya no tiene solución. Quizá llevar más de 50 programas de La Vida Moderna me ha dejado un poco loqui… Pero han sido ellos, Berto Romero con su consultorio y David Broncano (and company) con La vida moderna, los que han hecho posible que no me precipitase de la vida en estas largas, larguíiiiiiisimas tardes de culopegaoalsofá para terminar esta web que os presento.

La próxima vez que anuncie en redes que cambio la página, haced el favor: coged una sartén grande y robusta y golpeadme en la cara hasta que me quede moñeca (La Vida Moderna dixit). Para que os hagáis una idea de la dureza de esta gesta: la semana pasada me di cuenta de que llevaba 3 DÍAS COMPLETOS, sin salir de casa. Ni al patio. Y si a eso le sumamos oír a Ignatius en bucle… vamos a ver, ¡yo he perdido lucidez! Sigue leyendo

Hola verano, nos pillas así de guapas.

Qué calorina. No les digo nada nuevo. Porque entre capturas de la app del tiempo, memes de Facebook, telediarios, periódicos y comentarios de todas las vecinas de la calle, nos ha quedado claro a todos: ojú, qué infierno.

Mientras les escribo tengo de fondo la banda sonora de un ventilador tochaco (o sea, muy grande, que no es que sea una marca japonesa 😀 ) que trajo el darling de urgencia hace un par de días. Con uno sólo no se puede dormir la siesta y que yo me quede trabajando en el salón así que acepté tener otro cacharraco de estos por la casa, que pega un viento de videoclip de Madonna y con el que a poco que hablase, me casaba.  Porque oye, qué gustete tener alguna forma de socorro en este pueblete donde me colocaron la piscina en la esquina del final del pueblo (y a la oficina de Correos en la otra, leches). Sigue leyendo

¡Marchando una bien fresquita de novedades!

Recuerdo con nostalgia esos años en los que sólo con pensar en junio te hacían los ojos chiribitas, al estilo Marujita Díaz. Pero ay Diosito lo que ha cambiado el panorama… vacaciones de verano tururú. Yo este 2016 pienso en junio y se me abren las carnes, oigan, con una web en eterna construcción que me trae por la calle de las Amarguras. Sueño con despertar un día, abrir el panel y que los más de 300 productos estén colocados en su sitio, con fotos descripciones y traducciones hasta en chino mandarín. Sigue leyendo

Los bolsos hechos a mano por mujeres más bonitos del mundo.

Qué invento el del bolso, ¿eh? Madrecita, qué haría yo sin esos habitáculos colgantes para guardar cosas. Para guardar nivel Mary Poppins, que cuando te dispones a cambiar las cosas a otro que te va mejor con el look te das cuenta que habías empezado la mudanza. ¿Y de perder cosas dentro? De eso mejor no hablamos. Que ya no se cuántos  microinfartos he sufrido por supuesta pérdida de teléfono o de las llamadas que he hecho a mis amigas buscando hospedaje a altas horas de la noche porque no tenía llaves… Que resulta que si tenía pero estaban en el Narnia de mi bolso. Sigue leyendo

Nada, mujer, si es sólo un detalle…

La de veces que habremos soltado esta frasecita cumplida agachando la mirada en plan santísima y sonriendo mientras nuestros carrillos se ponían dulcemente colorados… por no decirle a la otra parte “mira, Paqui, que complicao es regalarte, hija, que na’ te gusta y tó lo cambias y yo es que quería agradecerte que eres más maja que las pesetas, pero que trabajo me has dao, chiquilla”.

Y es que es de bien nacidos ser agradecido que ya lo decía mi madre, la tuya, y todas las abuelas por lo siglos de los siglos, y el vecino del quinto y tu tío cuando venía de Pamplona. Lo que pasa es que algunas veces pues se nos complica la ecuación porque piensas en un detallín y todo te parece poco, o se va de presupuesto, o no sabes si es de su agrado, o crees que de eso ya tiene cientos. Sigue leyendo

Marrakech, Essaouira y la magia de viajar.

Lo sabéis si me seguís en Instagram: me enamoré de una platanera y bebí cerveza de estraperlo cada noche. Sucedió en Marrakech hace apenas unos días, tan pocos que aun me estoy recuperando de la ruptura con esos troncos fuertes y altos coronados por unas hojas verdísimas y enormes… Ay, ¡platanera de mi amor!

Le regalé los billetes de avión al darling en Reyes porque no sabía cómo sorprender y ser original sin continuar llenando la casa de muñecos y otros objetos frikis de Star Wars. Y elegí Marrakech, además de porque los billetes eran una ganga (ay que vé, que tó lo tengo que contar), porque estaba dentro de mis destinos más deseados, quizá el que más. Sigue leyendo