Hola verano, nos pillas así de guapas.

Qué calorina. No les digo nada nuevo. Porque entre capturas de la app del tiempo, memes de Facebook, telediarios, periódicos y comentarios de todas las vecinas de la calle, nos ha quedado claro a todos: ojú, qué infierno.

Mientras les escribo tengo de fondo la banda sonora de un ventilador tochaco (o sea, muy grande, que no es que sea una marca japonesa 😀 ) que trajo el darling de urgencia hace un par de días. Con uno sólo no se puede dormir la siesta y que yo me quede trabajando en el salón así que acepté tener otro cacharraco de estos por la casa, que pega un viento de videoclip de Madonna y con el que a poco que hablase, me casaba.  Porque oye, qué gustete tener alguna forma de socorro en este pueblete donde me colocaron la piscina en la esquina del final del pueblo (y a la oficina de Correos en la otra, leches). Sigue leyendo

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Os presento a mi abuela, Catalina.

*Aunque ustedes no se vayan a dar ni cuenta, yo me veo venir lagrimón con este post. Lo veo, veo…

Recuerdo que para cuando el colegio acababa, el calor en nuestra casa ya era insoportable. Así que me bajaba a la de mi abuela. En los últimos escalones ya notabas la brisa fresca como un salvavidas. Yo me sentaba en el suelo, que estaba helado, a mirar telenovelas que no entendía hasta que me quedaba dormida. El caso es que la imagen que tengo asociada a un mes de junio y a esa brisilla deliciosa es la de mi abuela sentada en su sillón, con las piernas en alto y un pañito encima donde ponía los hilos que iban trepando hasta sus agujas y con su tintineo incesante se iban convirtiendo en manteles, rebecas, colchas de verano y, por supuesto, adornos para el ajuar de su nieta. Mi abuela ha hecho ganchillo, por lo menos, por lo menos, desde que yo la conocí 🙂

Pero la vista le falló, aunque le quedasen las ganas, y hubo un día en que guardó los hilos y sus trapitos en el baúl gigante que hay a la entrada de su casa. No sé exactamente cuándo porque para entonces seguro que en mi casa ya teníamos aire acondicionado y yo una edad en la que el ganchillo ya no me interesaba nada.

Y años después de que se le fuera la vista, se le fue la cabeza. Y ya no importaba el calor, ni el frío, todos nos bajamos a vivir a su casa. Sigue leyendo

¡Marchando una bien fresquita de novedades!

Recuerdo con nostalgia esos años en los que sólo con pensar en junio te hacían los ojos chiribitas, al estilo Marujita Díaz. Pero ay Diosito lo que ha cambiado el panorama… vacaciones de verano tururú. Yo este 2016 pienso en junio y se me abren las carnes, oigan, con una web en eterna construcción que me trae por la calle de las Amarguras. Sueño con despertar un día, abrir el panel y que los más de 300 productos estén colocados en su sitio, con fotos descripciones y traducciones hasta en chino mandarín. Sigue leyendo

Los bolsos hechos a mano por mujeres más bonitos del mundo.

Qué invento el del bolso, ¿eh? Madrecita, qué haría yo sin esos habitáculos colgantes para guardar cosas. Para guardar nivel Mary Poppins, que cuando te dispones a cambiar las cosas a otro que te va mejor con el look te das cuenta que habías empezado la mudanza. ¿Y de perder cosas dentro? De eso mejor no hablamos. Que ya no se cuántos  microinfartos he sufrido por supuesta pérdida de teléfono o de las llamadas que he hecho a mis amigas buscando hospedaje a altas horas de la noche porque no tenía llaves… Que resulta que si tenía pero estaban en el Narnia de mi bolso. Sigue leyendo

Marrakech, Essaouira y la magia de viajar.

Lo sabéis si me seguís en Instagram: me enamoré de una platanera y bebí cerveza de estraperlo cada noche. Sucedió en Marrakech hace apenas unos días, tan pocos que aun me estoy recuperando de la ruptura con esos troncos fuertes y altos coronados por unas hojas verdísimas y enormes… Ay, ¡platanera de mi amor!

Le regalé los billetes de avión al darling en Reyes porque no sabía cómo sorprender y ser original sin continuar llenando la casa de muñecos y otros objetos frikis de Star Wars. Y elegí Marrakech, además de porque los billetes eran una ganga (ay que vé, que tó lo tengo que contar), porque estaba dentro de mis destinos más deseados, quizá el que más. Sigue leyendo

¿Cuánto talento cabe en Barcelona?

Barcelona es la ciudad más turística de España. Esto lo sabías, ¿no? ¿Y sabías que es la cuarta ciudad del mundo con más selfies? Sólo detrás de Londres, Nueva York y Amsterdam. Gran parte de ellos en el Parque Güell, que es el lugar más fotografiado de nuestro país. Una ciudad tan maravillosa guarda montón de curiosidades que te recomiendo investigar. Algunas son fascinantes y otras muy divertidas 🙂

Si has tenido la suerte de pasearla (no digamos ya de vivir allí) habrás notado que está llena de gente, llenísima. Todo el tiempo, todo el año. De hecho, cuando nos preguntan, ¡los propios turistas nos molestamos de que seamos tantos! Y sin embargo no importa cuanta gente la transite, hay inspiración para todos. Su energía no se consume. Porque eso es lo que pasa con Barcelona, que inspira. Que te llena de vida, te renueva las ganas, te estimula la creatividad… A mi parecer, es la mejor ciudad para ser creador. De algo, de lo que sea. Fotos, música, pan, cerámica. Todo se recibe en Barcelona. Artesanos del barro en el Born, músicos en el Raval, fotógrafos en Gràcia, chefs en la Barceloneta, publicistas en Sant Antoni… Sigue leyendo